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PECADILLOS DE PSICÓLOGOS

Sobre la traducción de  una fantasía presente con cierta recurrencia en la vida de Rollo May, el psicoanalista y psicólogo humanista  de Ohio,  comentada en su libro "Psychology and the Human Dilemma", plantearé de manera muy general como la psicología ha venido saliendo de un reduccionismo cientificista, para aventurarse a ahondar en las profundidades de la conciencia, partiendo del legado de las grandes mentes que se atrevieron a  investigarla, hasta  perspectivas que engloban la totalidad del espectro de la condición humana, a través de los distintos medios de conocimiento provenientes del ámbito de la carne, de la mente y del espíritu, que corresponden a los dominios sensorial, mental y espiritual.  Esta es la fantasía de May: Un psicólogo llega a las puertas del cielo al final de una vida larga y productiva. Es llevado ante la presencia de San Pedro para la acostumbrada rendición de cuentas. San Pedro está sentado  de forma relajada tras su esc...

REFRESCA TU SED DE RESENTIMIENTO

El perdón entraña  complejidades que hace necesaria reflexiones individuales  en al menos tres de sus expresiones a que se da lugar: el perdón  de la víctima al victimario, el perdón del victimario a la víctima y, el perdón por parte de la sociedad civil al victimario. Intento aproximarme en este escrito al  proceso individual al que se ve abocada la víctima cuando se encamina a aceptar el perdón, y a despojarse  en consecuencia, de sentimientos de odio, rencor y venganza que amargan sus existencia, sin que lo anterior este necesariamente  condicionado al reconocimiento del daño y al arrepentimiento por parte del victimario. Es decir, como acto íntimo de si mismo para si mismo, que luego se hace manifiesto en la convivencia. Encaminarse hacia este acto liberador, es adentrarse en primera instancia en un terreno farragoso hacia el encuentro con  el odio, el rencor, la ira o sentimientos de venganza, lo cual por paradójico que parezca, son indicadores ...

PERDONAR ES DE VALIENTES

"¡Oh, cobarde conciencia, como me afliges!...¡Un sudor frió  empapa mis temblorosas carnes!...¿Tengo miedo de mi mismo?...Aquí no hay nadie...Ricardo ama a Ricardo...Eso es: yo soy yo...¿Hay aquí algún asesino?...¡No!...¡Si!...¡Yo!...¡Huyamos pues!...¡Cómo! ¿De mi mismo?...¡Valiente razón!...¿Por qué?...¡Del miedo a la venganza! ¡Cómo! ¿De mi mismo contra mi mismo?...¡Mi conciencia tiene millares de lenguas, y cada lengua repite su historia particular, y cada historia me condena como un miserable! ¡El perjurio, el perjurio en el más alto grado! ¡El asesinato, el horrendo asesinato hasta el más feroz extremo! Todos los crímenes diversos, todos cometidos bajo todas las formas, acuden a acusarme, gritando todos: ¡Culpable! ¡Culpable! ¡Me desesperaré! ¡No hay criatura humana que me ame! ¡Y si muero ningún alma tendrá piedad de mí!...¿Y por qué había de tenerla? ¡Si yo mismo no he tenido piedad de mi!"  (William Shakespeare; La tragedia de Ricardo III) En la conciencia ...

VIEJAS DIFERENCIAS

Me imagino a Carl G Jung y Ken Wilber, tomando como ejemplo la mesa de negociación del conflicto armado colombiano para en ese contexto, explicar como actúan tres conceptos desarrollados por ellos, que tienen que ver con la dinámica de las relaciones personales e interpersonales. Dirían ellos, analicemos  la sombra , la persona y la proyección  entrando en acción cuando de acusaciones se trata. El primer error para zanjar diferencias, añadirían,   es partir de  que hay un bando bueno y otro malo. Este juego de liberarse de culpas acusando al otro, es una mala entrada, puesto que cualquier negociación debe partir de las causas que originan un conflicto y resulta que al mirar las responsabilidades, no hay cabida para el juego del bueno y del malo ¿Bueno es quien ostenta el poder desde el estado  y malo el que lo ostenta desde otro lado? No dice  mucho esto si, de reconocer, reparar y no volver a incurrir en las causas, se trata. Puesta la mano en el corazó...

ENTENDIENDO A ENTENDERNOS

¿Por qué es difícil entendernos? ¿Por qué la honestidad es entendida  algunas veces como ofensa? ¿Por qué la verdad resulta en ocasiones incómoda?  ¿Por qué el pensamiento y el sentimiento como nutrientes de la palabra y la palabra el medio de comunicarlos, se convierten en vehículos que distancian y desunen, cuando su función es realmente la opuesta? ¿Por qué el silencio críptico cuando interiormente bullen las palabras represadas? ¿Por qué la agresión o la ofensa para expresar lo que interiormente se contiene? Para intentar dar respuesta a estas preguntas, me apoyaré en los conceptos Jungianos de persona , sombra  y proyección , elaborados de manera sencilla por Ken Wilber. La mayoría de los individuos de manera engañosa se encuentran desdibujados  en una imagen de si mismos inexacta y recortada, que es la persona  y  creen que es real e inamovible. Dicen de manera taxativa: "yo soy así". Entra aquí en acción, la negación de  ciertas tendencias...